Realidad aumentada

31 December 2009

Se trata de combinar imágenes reales con imágenes holográficas generadas por ordenador y que se relacionan o combinan de alguna manera especial.

Con este ejemplo se ve mucho más claro.

Más allá de lo vistoso del asunto las posibilidades de marketing son infinitas. Me encanta el concepto porque creo que es una tecnología en bruto sobre la que desarrollar con creatividad casi infinitos usos..

Además va a suponer un avance (por fin) en los medios de entrada para uso del ordenador. Desde que se inventó el ratón no ha habido demasiada innovación al respecto. No creo que el futuro en este sentido sea exactamente como lo pintaban en Minority Report ya que aquello parecía más una exhibición malabarística enfrente de una pantalla, pero sí estoy seguro de que una combinación entre teclado, ratón o superficie táctil estilo Mac con realidad aumentada será con lo que manejemos nuestros portátiles en apenas unos años.

Para finalizar os dejo un link fantástico con 10 ejemplos de uso de realidad aumentada en marketing. Y un anuncio de Cisco sobre lo mismo.

PD: y no me podía olvidar del Natal project de Microsoft.

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Sobre derechos de autor y nuevos modelos de negocio

12 December 2009

De lo mejor que he leído al respecto, enhorabuena al autor.

http://www.rtve.es/noticias/20091210/modelos-negocio-como-ganar-dinero-mundo-perfectamente-copiable/305282.shtml

(fuente: RTVE.es; Javier Candeira)

Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad. Yo no lo sé, de hecho siempre he pensado que la primera víctima de la guerra son los civiles. Pero sí que sé que la primera víctima del encarnecido debate entre ciudadanos e industrias del copyright es la sutileza del matiz. Entre las acusaciones mutuas de ‘piratas’ y ‘ladrones’, resulta difícil encontrar argumentos que, como el reciente manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, propongan un derecho de autor equilibrado y favorezcan a la sociedad en su conjunto a la vez que reconocen la importancia de los creadores profesionales en la formación de un imaginario común.

En presencia de las tecnologías actuales, la copia privada (masiva, pero privada) es un hecho natural inevitable o, mejor dicho, sólo evitable mediante dos catástrofes: o la vuelta a una sociedad preindustrial o la implantación de un estado policial. Cualquier legislación de derecho de autor equilibrada habría de preservar la copia privada con todas sus consecuencias. Decir que el derecho a la copia privada existe sólo con el papel y la pluma pero no con el ordenador e internet es lo mismo que negar a los ciudadanos el derecho a servirse de los beneficios de la tecnología de su tiempo. La guerra contra el uso privado de esas tecnologías es una guerra de prohibición con nefastas consecuencias sociales.

La legislación por pánico moral es un mal modo de gestionar los grandes experimentos socioeconómicos necesarios para lograr la evolución de las industrias culturales, en este caso la nueva economía de la abundancia cultural. La forma correcta de hacerlo ‘bien y a la primera’ requerirá una máquina del tiempo. Igual que la influencia de la creación de la imprenta en la Revolución Industrial y la Ilustración parece ahora inevitable pero era difícil de predecir en pleno Renacimiento, los cambios que apenas aciertan a esbozar estos párrafos serán evidentes para los historiadores del mañana. Poco a poco saldrán en las páginas de los periódicos, y luego en los libros de historia. De hecho ‘ya’ están saliendo en los periódicos, aunque la relación señal-ruido no sea la óptima: cada vez hay más cultura más accesible libremente a más gente, y los esfuerzos de las Coaliciones son sólo dedos que intentan taponar agujeros en un dique que se derrumba.

El dique se derrumba, es cierto. Pero no el dique de la cultura, sino el de los modelos añejos de las industrias editoriales de la cultura. Los nuevos modelos pueden suponer otras hecatombes distintas de las que citaba al principio de este mensaje: la desaparición del negocio de la música grabada, por ejemplo. El mundo de la edición literaria ya está sufriendo grandemente, y el paso al digital puede hacer que desaparezcan los sueldos (que no los trabajos) de muchas personas, no sólo autores sino editores, correctores, diseñadores, impresores… Otros intermediarios perecerán en los cambios a una industria cultural que viva en la abundancia de copias en vez de en la escasez. Pero sigue habiendo lugar para los creadores.

Si los creadores quieren disfrutar de los frutos de su trabajo en una sociedad tecnológica libre, deberán montar negocios en torno a la creación que no dependan de que la gente no se pueda agenciar su propia copia de las obras reproducibles. Esto no quiere decir acabar por completo con el derecho de autor: no existe razón para acabar con el monopolio del creador a la explotación comercial de sus obras. Pero los modelos de negocio post-Internet deberán tener en cuenta la existencia de redes de pares y al público como diseminador de la obra existente. Ni siquiera es necesario que sean negocios que dependan de esa diseminación: basta con que no dependan de la escasez y el control de las copias.

A falta de pan, buenas son tortas

El ejemplo más directo de cómo ganar dinero sin depender de las copias físicas lo tienen los músicos en los conciertos. Ya antes de la llegada de Internet, los Rolling Stones inauguraron la era de los macroconciertos al darse cuenta de que sus ingresos por venta de discos favorecían más a su discográfica que al grupo, mientras que ellos ganaban sobre todo de tocar en directo. Las discográficas también se han dado cuenta, y por esta razón están ahora de moda los contratos llamados ‘360’, en los que la discográfica no sólo gestiona la venta de fonogramas de sus artistas, sino que también actúa de agencia de contratación de actuaciones. Los primeros y más notorios ejemplos fueron Madonna y Robbie Williams, pero estos términos son cada vez más comunes en los contratos de los músicos. Esto sólo puede ser señal de que aquí hay dinero para repartir.

En el otro extremo del escalafón de los músicos y ejecutantes, muchos artistas sin discográfica venden sus propios discos en los conciertos, y ganan más dinero haciéndolo que lo que ganan otros grupos de éxito equivalente con sus discos de discográfica. Algunos incluso han dejado de vender discos, porque prefieren vender camisetas, que son más baratas de producir, se venden a mayor precio y dejan más margen. Al fin y al cabo, el pop siempre ha sido imagen, y si lo importante para los músicos es la música, lo importante para los músicos como emprendedores es el negocio. Que un músico viva de vender camisetas es tan aceptable (o tan dañino) como que un futbolista viva de anunciar zapatillas. Sólo que, en el caso de los músicos, es un negocio al alcance de ‘los pequeños’ mientras que la venta de camisetas y los anuncios de zapatillas están reservados a los futbolistas ‘grandes’.

A algunos escritores el ‘se pueden dar conciertos’ no les suena a ‘a falta de pan, buenas son tortas’, sino más bien al ‘si no tienen pan, que coman brioche‘ de María Antonieta. Mi respeto y admiración para Almudena Grandes y para todos los que logran ganarse la vida escribiendo. Pero tampoco es cierto que, como lamenta Javier Marías, por culpa de la copia privada vaya a llegar un día en que ‘ya no habrá más canciones ni películas ni series de televisión ni novelas nuevas‘. Por cada novelista que vive de los royalties de sus libros hay un centenar que vive de otra cosa, en algunos casos de dar clases en la universidad. Algunos capturan el prestigio que les da ser autores literarios para escribir en diarios, como hacen, con salarios pingües (y, que conste, bien ganados) los antedichos Marías y Grandes. Otros, ni siquiera: Juan García Hortelano era funcionario, Juan Benet, ingeniero y Torrente Ballester, catedrático de instituto. Y a mucha honra.

Esto ha sido así desde tiempo de Cervantes, recaudador de impuestos y soldado que, como escribió de él el licenciado Márquez Torres en su aprobación de censor a la segunda parte de El Quijote, ‘siendo él pobre, [hizo] rico a todo el mundo’. En muchos casos, la creación cultural es un mecenazgo en el que los creadores donan su tiempo (y, en términos económicos, su coste de oportunidad) en favor del común. Negarlo es no ver la realidad y pretender ‘volver’ a un tiempo en que los autores vivían unívocamente de sus regalías es desear, como Quijano, el retorno de una Arcadia ideal que nunca existió. En último caso, el problema de los autores literarios es una situación que no tiene nada que ver con Internet ni con las descargas, que a menudo se utilizan como conveniente chivo expiatorio para desviar la atención de problemas estructurales.

>>> Sigue leyendo ‘Modelos de negocio: Cómo ganar dinero en un mundo perfectamente copiable (y II)’


En defensa de los derechos fundamentales en internet

2 December 2009

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.