#spanishrevolution

18 May 2011

Éste es un gran hashtag. Creo que define a perfección lo que está pasando. La sociedad está harta. La clase política no nos representa. La ciudadanía se ve inmersa en una recesión económica y una crisis que hace tiempo sobrepasa lo circunstancialmente económico.

Hoy he estado en la concentración de la puerta del Sol en Madrid. El ambiente me ha parecido diverso y optimista. De inconformismo. Enérgico.

Me preocupa sin embargo el riesgo de que no sepamos aprovechar el potencial de este despertar. He escuchado gritos y reivindicaciones manidas. Clichés. Opiniones políticas muy encasillables en el pasado.

Si queremos que esto sea el principio de algo tenemos que dejar todo eso atrás. Todos. Ésta es una nueva era. Es un auténtico reset en lo social y lo político. Una época en la que los dirigentes actuales sean las marionetas que salgan por la puerta de atrás y una sociedad renovada y optimista emerga para reinventar el camino. No lo conseguiremos sin embargo mirando hacia atrás sino hacia adelante. Ésta es ahora nuestra asignatura pendiente.

¿Estamos preparados para ello? Tengo ciertas dudas cuando uno tras otro los jovenes cuestionados por diversos medios en la concentración no saben exactamente qué contestar a preguntas tan sencillas como “¿por qué estás aquí?” o “¿qué reivindicáis?”

Si no sabemos esto no podemos dar el siguiente paso. Otros lo darán por nosotros y será un paso atrás.

Estamos aquí para despertar a la sociedad.

Estamos aquí para manejar nuestro destino.

Estamos aquí para cambiar y cambiarnos.

Estamos aquí para dibujar el punto de inflexión de una sociedad madura y responsable.

Estamos aquí para explicarle a la clase política que no nos sirven, que no nos representan.

Estamos aquí para gritar hasta que se nos oiga en cada rincón del país y no quede nadie sin enterarse de que éste es el momento.

Estamos aquí para dirigir nuestros destinos y alcanzar nuestros sueños y no vamos a permitir que nada ni nadie nos impida intentarlo con ilusión. Una y otra vez.

Éstas son algunas de mis razones. Cada una de las cinco, siete o cien mil personas que está saliendo a la calle estos días a manifestarse debe ser capaz de encontrar las suyas propias y dejar de vivir con las ideas de otros. Sólo en ese momento seremos capaces de embarcarnos en una nueva etapa donde los sueños individuales y colectivos nos lleven por fin más lejos, a donde nunca antes habíamos llegado.


La Neutralidad de la Red

19 February 2010

Quería escribir unas líneas sobre este tema. Por desgracia su importancia es mucho mayor que la que aparentemente perciben hoy la gran mayoría de usuarios de internet. Creo que todos debemos aportar nuestro granito de arena a su defensa. De no ser así puede que, como suele ocurrir, nos pasen por encima, decidan por nosotros y le tomen el pelo a la opinión pública tan bien que al final ésta acabe convencida de lo bueno que ha sido destruir la neutralidad de la red. Necesitamos criterio y eso no se consigue sin informar.

¿Qué es la neutralidad de la Red? Pues muy sencillo. Imagina Internet como una gran autopista por la que circula información y que llega a casi cualquier lugar del mundo. Cualquiera puede conectarse a esta gran autopista de datos, desde la más grande y poderosa de las empresas hasta tú y yo. ¿Qué es lo verdaderamente genial de esta autopista, de Internet? Que lo que circula por ella no está controlado por nadie. Independientemente de lo que mandes, lo que escribas, a dónde te conectes, qué programa uses para hablar con tus amigos, qué red social, etc etc…todo se transmite por esa autopista y nadie tiene derecho a decidir cómo circula esa información por la Red.

En este punto seguro que estás pensando que esto no te cuadra del todo. Que a ti internet te va mucho más despacio que a cualquier empresa grande, incluso bastante más despacio que a tu vecino del 4º. Bueno, pues aclaremos el concepto porque esta confusión se usa intencionadamente intentando hacer creer a los usuarios que velocidad y neutralidad es más o menos lo mismo. Y no tienen nada que ver!!! A la autopista que decíamos tú accederás a la velocidad que te puedas permitir, con un proveedor de acceso a internet de los que hay decenas. Pero dentro de esa velocidad que tienes contratada, ni tu proveedor ni nadie tiene derecho a hacer que una página web funcione mejor que otra, que un buscador no sea accesible, que una red social no funcione los lunes por la noche y sí los fines de semana. Nadie, empezando por tu proveedor a internet, tiene derecho a tratar de manera diferente la información que quieres que vaya y venga por esa gran autopista desde tu ordenador hasta cualquier parte del mundo.

¿Qué podría pasar sin neutralidad de Red? Pues mucho, muchísimo… Podrían pasar tantas cosas negativas que a uno se le quitan las ganas de escribir. Podría pasar lo que ocurre en China, donde el gobierno a través de los proveedores de internet decide a qué contenidos tienes acceso o no. Podría pasar que se violaran el secreto de las comunicaciones y se analizara tu tráfico de forma que si lo que se transmite es por ejemplo música la conexión se ralentice a un 10% de lo la velocidad que tú estás pagando (algo parecido ya lo está haciendo actualmente una operadora de cable en España). Podría pasar que cuando intentas ver videos de youtube la conexión estuviera limitada deliberadamente y sin embargo tu proveedor, o una empresa amiga de éste, podría poner en funcionamiento una web similar que funcionara sin restricciones.

Podrían pasar infinidad de cosas pero lo más grave, lo que resume lo que realmente pasaría es que Internet, como lo conocemos hoy, como el mayor y más eficiente medio de comunicación y red social que ha existido en la historia de la humanidad, desaparecería. Pasaría a ser algo más parecido a tener contratada la TV de pago: aquello a lo que tienes acceso simplemente depende de cuánto pagas y a quién.

El riesgo es tan grande que no podemos permitir que se ponga ni siquiera bajo estudio romper la neutralidad de Red. Es demasiado serio.

Así que ya sabes, si te interesa no dejes de hablar de ello. Tenlo en mente. Quéjate. Y sobre todo, desconfía de los políticos que no entienden el alcance del tema o de los que directamente defienden los intereses de las grandes compañías antes que los tuyos propios. Ambos son igual de peligrosos.