Escaparates

19 December 2010

Nadie te cuenta toda la verdad. Tampoco de sus negocios. “Cuando llegues a presidente podrás contar que empezaste como botones”. Antes mejor que no.

Si lees entre líneas la historia de cualquier pequeño, mediano o gran triunfador verás que it wasn’t all romantic.

Si escuchas lo que ellos y los pelotas de su alrededor cuentan, éste tio era un crack, tenía un don, lo supo ver, construyó algo de la nada.

Ojalá yo fuera así. Yo soy humano. Hago cosas normales. Esto es demasiado grande.

Chorradas.

Hace poco se me cayó un mito. Funda una empresa super innovadora, tanto que era difícil hasta entender lo que hacía. Crece, contrata, se expande internacionalmente. Al mismo tiempo escribe motivadores artículos sobre la emprendeduría, el tomar las riendas de tu propio destino y la podredumbre de una ciudadanía subsidiada. Un año después te enteras de que su principal proyecto, que ni mencionó, mientras teorizaba sobre la nueva economía, la transparencia y el 2.cerismo, es precisamente trabajar para un partido político. Dinero público para mover oxidados resortes que critica cada día.

Pues eso, chorradas. Empieza por donde quieras. Sé honesto a ti mismo y sobre todo, no te creas ni media. Todo el mundo pone en el escaparate sus mejores fotos, retocadas.